Han aparecido en los últimos años decenas de programas ofreciendo maestrías virtuales en casi todos los campos del saber humano: educación, negocios, arte, psicología, tecnología, y muchos más. Mientras algunos los han recibido con mucho entusiasmo, otros dudan de su efectividad y, lo que es más importante, de su utilidad en el mundo laboral.
El proceso educativo presupone un nivel alto de comunicación para lograr buenos resultados. Los avances tecnológicos en infraestructura y software, tanto desde el lado del usuario como de las plataformas educativas, permite una comunicación efectiva entre los participantes de un entorno virtual. Los recursos incluyen clases virtuales vía videoconferencia, foros de discusión, intercambio de material de trabajo, acceso a clases pre-grabadas, chat en vivo y sistemas de auto-evaluación, entre tantos otros.
La maestría virtual, al ser un programa largo, ocasionalmente incluye visitas físicas al campus donde el entorno de aprendizaje es el clásico, combinando así ambas modalidades. Además, como está basado generalmente en investigación o trabajo de campo y utiliza la modalidad seminario, la falta de presencia física no constituye una barrera tan grande como en otros programas virtuales de distinto diseño. Pero una cosa es el la efectividad del intercambio educativo y otra cosa muy diferente es la percepción del valor del título que una maestría virtual otorga.
Algunos empleadores desconfían de que una maestría, que suele tener un programa largo y complejo, pueda rendirse desde el hogar sin sacrificar calidad. Sin lugar a dudas, haber cursado una maestría virtual otorga una ventaja comparativa con los que no han proseguido con sus estudios. También habla mucho de la autodisciplina y el afán de progresar. A veces, por responsabilidades laborales o familiares, es la única alternativa. Emprender una maestría virtual es una buena decisión.
La clave es la siguiente: para que el título sea tan valioso como el esfuerzo y dinero invertidos, es necesario que el empleador sepa, de boca del empleado, por qué lo es.